Emotawk

Un breve relato de terror de Danilo Rayo, narrador nicaragüense nacido en Estelí.

Ruinas. By Manny Vanegas

Todavía crepitaban los vestigios de la hoguera. La ventisca había cesado. Las brasas hicieron chispear sus ojos, llenándolos de recuerdos. Tenía las armas frente a él, una piel de búfalo por abrigo y las plumas de guerra como insignia. Los demás se habían sentado alrededor, arcos y flechas listos, como solían hacer cuando eran niños y escuchaban sus historias para entretenerse. Pero esa noche era diferente. Esa noche necesitaban valor.

Le habían pedido que contara su historia, la hazaña de aquella noche en que perdió a su padre y obtuvo un nuevo nombre con solo trece años: Emotawk, «Asesino de la montaña».

—¿En el círculo rojo? —preguntó el menor.

—Así es —respondió el viejo Emotawk.

Se escucharon los primeros estruendos.

—La noche trae colores y sonidos extraños —dijo Anawatha, el mayor de sus nietos.

—Trae más que eso.

—Veremos un rojo amanecer, ¿no es así? —preguntó Anawatha mientras flechaba el arco.

—Algunos ni siquiera lo verán.

Se miraron unos a otros, sorprendidos.

—¿Qué debemos hacer? —preguntó Anawatha.

En silencio, recorrió con la vista el círculo que formaban los últimos guerreros de la tribu. En unos vio un atisbo de osadía; en otros, el terror por lo incierto. Recordó su propia experiencia y respondió:

—Luchar hasta el último aliento.

—¡Danos tu valor! —exclamó Anawatha.

—¡Es suyo! —contestó Emotawk mientras tomaba sus armas y se incorporaba, dejando atrás la piel de búfalo.

Todos lo siguieron.

El bosque cercano se llenó de truenos. En instantes, seres gigantescos de aspecto ciclópeo y trajes luminosos avanzaron sobre ellos.

—¡En el círculo rojo! ¡Hasta el último aliento! —les gritó Emotawk recordando aquella noche lejana en que había asesinado al primero.