No susurres a mi costado como si fuera una tumba en la maleza

Una selección de poemas de Fadir Delgado

The tombstones taken from Pixabay

El niño juega a ser sepulturero

 

Madre

he enterrado el tigre en el jardín

pero sus garras siguen afuera

¿qué hago?

Es imposible

                      poner                                       

                                  la oscuridad bajo tierra.

 

 

Indagación 

 

El niño se ha cansado de escarbar en la ventana

Se ha cansado de querer atrapar la lluvia

Corre hacia los dibujos de los animales pintados en su cuarto

 

Les clava las uñas

a dragones

a delfines 

y a tigres 

como si quisiera sacarlos de las paredes

 

El enfermo cree que no lo logrará

Pero le parece bien que un niño rasguñe las paredes de un cuarto para sacar animales

 

La madre teme que el niño quiera abrir paraguas dentro de la casa para jugar a la lluvia

Porque no es de buena suerte eso de querer atrapar el agua

Porque no es de buena suerte eso de abrir paraguas bajos los cielorrasos

 

La madre teme que el niño de tanto hundir las uñas en la casa

descubra que los animales no están dibujados en la pared

descubra que la pared es una jaula

y teme que el niño abra la jaula

y que los animales no regresen nunca.

 

 

En las orillas de las puertas

 

Es hora de irse 

Escribes el nombre de un niño en los espejos

Y yo quiero dibujarte en la mano el mapa de un parque 

del que no se huye

del que no se vuelve

 

Y vuelves con la garganta rota

Vienes dispuesto a curarme las llagas que me han nacido bajo el reino de la fiebre

No puedes lavarme las culpas 

Le has dado de beber tanto a otros que solo tienes agua de vidrio para mí

 

Hay un brillo que te nace como escama de todo el cuerpo

Yo no quiero tu fiebre

No quiero

el termómetro con el que se miden los infiernos de niños enfermos

No susurres a mi costado como si fuera una tumba en la maleza 

Solo pon trampas en las orillas de las puertas para que el próximo domingo

no entre a esta casa

 

Solo enciende la luz

Veamos el desierto que se abre bajo la lámpara.

 

 

Antes del salto

 

No puedo callarlo:

 

Naciste con los ojos ebrios

 

Dime ahora 

por qué frotas las manos como si quisieras afilar el aire

 

Responde

 

Yo te contaré sobre la enfermedad de la luz

De los suicidas que bailan con las piernas llenas de frío antes del salto

De la noche que se cura la fiebre en los hospitales

 

Dime que cuando me escuches no te sacarás la niebla de los ojos 

No ahogarás la música en el bar

No harás del bar una canción para acunar a los enfermos

 

Dime que no mentí

 

Y yo te hablaré de los árboles del otro país

De las heridas que saltan en la boca de los hospitales

De los inmigrantes que buscan la fortuna en los pechos de los recién nacidos

Te hablaré de la gente sin ojos

Ellos no tienen ojos

Te explicaré por qué últimamente me nacen tantos niños de las palabras

Te lo diré todo

Pero responde

Ahora

Por qué frotas las manos como si quisieras afilar el aire.

 

 

Quirófano

 

Creo que soy un muro al que le trazan un agujero para que salga la luz

Quién lo creería

También soy una cruz en el quirófano

 

Lo sé:

 

Este lugar es brutal

No escucho la sangre que se pega a la herida de los cuchillos  

El cuerpo es un pez con los ojos congelados que aún tienen el salto del agua

Estaré en este hospital hasta que las aletas revienten el hielo

 

Lo sé:

 

Los hospitales son neveras llenas de desinfectantes que buscan la blancura que no existe

 

No le pongan gasas a mi temblor

Escuchen los glaciales que bajan por mis piernas

Mis piernas que ahora son dos hipocampos muertos en la orilla


 

Mi carne está agujerada

Me amarran como un animal rabioso

Y todo mi cuerpo convulsiona 

Dicen que me calme

Y siento que un cielo de pólvora va a explotarme por dentro

 

Han atado mis brazos

Han partido mi vientre

 

Quién lo creería

En la luz de este quirófano

veo el bisturí con el que abrirán mi destino.

Fadir Delgado

Escritora de Colombia. Premio Internacional de poesía Tiflos de España 2021. Premio de poesía Universidad Nacional de Costa Rica, UNA Palabra, 2020. Recientemente fue finalista del Premio Internacional de Poesía Fundación Loewe de España, 2022, y del Juan Ramón Jiménez de Coral Gables, 2022 de EE.UU. 

Magister en creación literaria. Autora de los libros La Casa de Hierro, El último gesto del pez, No es el agua que hierve, Escritura del precipicio (Colombia) Lo que diga está lleno de polvo (Ecuador), Sangre seca en el espejo y Cama de Hospital vista desde abajo (Costa Rica), La tierra que …

Más del autor

Lo que no hemos dicho de nuestra madre

Una reseña sobre la novela Amado monstruo  (Anagrama, 1985) de …

Noctívagos: Selección

Nos acercamos a la obra de esta autora salvadoreña. Los …

El cartógrafo del cuerpo

Un ensayo sobre la importancia de los aportes de Bento …