En cada átomo de mi ser está contenido el vacío

Esta selección poética integra un dossier curado por la poeta Alejandra Sequeira Aguilar para la revista Álastor, concebido a partir de su experiencia en la XV edición del Festival Latinoamericano de Poesía en el Centro. A lo largo del presente número, el dossier reúne muestras de diversas voces latinoamericanas publicadas en espacios distintos, articuladas por una misma sensibilidad de lectura y encuentro. En esta entrega, la autora boliviana Melissa Sauma traza una bitácora de lo invisible, donde materia y espíritu se funden en una misma sustancia. Con una lírica que oscila entre el caos y la quietud, su escritura nos conduce hacia la sacralidad de lo cotidiano y propone la “medicina” de lo fugaz: la lluvia, el vuelo del colibrí, el cuerpo, convertidos en ritos de presencia y fidelidad. Su voz abre un umbral hacia el misterio —sencillo y exigente— de habitar el presente.

Contemplación. Fotografía de Manny Vanegas

Todo en todo 


Pensar que todo está hecho de lo mismo:

                   de nosotros

 

que en el suelo que piso estarán disueltos 

los huesos de mis hijos 

cuando yo no sea más que una frase escrita 

en lo que un día fuera parte de un bosque.

 

Que todo cuanto existe está formado 

de una misma materia en distintas proporciones

y un pequeño ejercicio del azar es el que determina 

que la rosa sea rosa y el lince sea lince.

 

Que en cada átomo de mi ser está contenido 

el vacío contenido en los átomos de cualquier otra criatura

que es esa la sustancia que compartimos 

lo que nos separa y unifica. 

 

Que en la tierra y el agua y el aire y el fuego

está la bitácora del pasado y del futuro 

y todo lo que construimos es parte de algo que ya existe 

y seguirá existiendo cuando nos hayamos ido. 

 

Que no nos vamos nunca 

que seguimos transitando el fluir de la vida 

como fósil, nevado, nube o río.  




Personas bajo la lluvia


Los que corren por el mito aceptado en la infancia

los que se cubren la cabeza con la lista del mercado 

o con un sobre de papel madera tamaño oficio

los que intuyen que cubrirse es inútil 

los que leen poemas bajo orondas gotas 

que resbalan deformando el libro

y dirán que las figuras que la tinta escurre

son también poesía

los que huyen de la lluvia como de cualquier cosa 

que acaso pudiera alterar el orden

los que buscan el sol en el reverso de las nubes 

y miran a contraluz esperando el arcoíris

los que siempre llevan un paraguas bajo el brazo

los que venden paraguas

los que usan impermeable aunque no llueva

los que tienen la piel impermeable

los que son lluvia

los que se quejan del clima y ponen mala cara

los que hacen como si no hubiera llovido

los que bailan

antes, durante y después de la lluvia

los que cantan

para que llueva, para que deje de llover, porque ha llovido

los que ven llover desde la galería y escriben sobre la lluvia

los que clasifican las gotas en tamaño, velocidad y frecuencia de caída

los que catalogan a las personas en situaciones de lluvia

los que escriben tratados de supervivencia a diluvios 

los que ponen música y suben el volumen a la melancolía

los que escuchan en la lluvia una música 

los que esperan que dure poco porque tienen que hacer mucho 

los que no perciben que ha llovido

hasta que el río desborda

y hay que mudarse de país

y ya no hay tiempo

para hacer maletas

o despedirse 

de los vecinos. 



Antología de abrazos 

 

Me gustan los abrazos que inventamos

abrazos que elevan los pies del suelo

abrazos a desnivel, abrazos delgados

en los que uno se abraza a sí mismo

 

abrazos pequeñitos, encorvados, diminutos

abrazos de ojos cerrados y brazos oblicuos

abrazos indecisos de tres golpes en la espalda 

abrazos imprevistos de arribo y despedida

 

abrazos intermedios

con uno o dos besos en la mejilla

abrazos que no quieren dejar de ser abrazo 

y se renuevan en cuanto terminan

 

abrazos de cuerpo entero

de manos sobre los hombros

de manos en la cintura

abrazos de bolero

 

abrazos que se cantan, que se dicen

que se escriben al pie de una carta

que se envían a través de otros brazos

y esperan largo tiempo para llegar a destino

 

abrazos con saltos y giros 

con inclinaciones laterales

como árboles al viento que se abrazan

abrazos que despiertan y abrazos vespertinos

 

abrazos que acompañan

cuando ya no está el abrazo. 


 

Instrucciones para el avistamiento de ciertas aves 
 

Si ves a un colibrí 

quédate quieto 

 

no dudes del milagro

que ante tus ojos

acontece

no intentes comprender 

lo incomprensible 

no cambies tu asombro 

en pensamientos 

acerca del asombro

no intentes explicar

lo inexplicable

no intentes escribirlo

o describirlo

no intentes abarcar

lo inabarcable

no quieras capturar

la velocidad del vuelo 

en una imagen 

ni en la pantalla 

de la memoria siquiera

no es posible 

 

el menor movimiento

haría que se fuera

y te quedaras preguntando

si eres real

o el colibrí te sueña

 

por eso sólo 

permanece inmóvil

y en silencio 

contener la respiración 

puede ayudarte

permanece en ti 

y recibe

la presencia del colibrí

en tu presencia

 

la medicina 

que sus plumas 

tienen para darte

la iridiscencia

de esa silueta 

intensa

fugaz

 

y sobre todo

no busques con la vista 

el siguiente colibrí

podrías perderte

el sobrevuelo 

de los tucanes

o pasar por alto

el encanto 

de las guacamayas. 

 



Bodas de hiedra 


 

Un día como hoy 

me casé conmigo

 

no es un decir

no

 

yo me casé 

en todo el rigor de los rituales 

y el ceremonial de las bodas

 

me vestí de blanco 

porque blanco

es el claro de luna

la niebla

la cal

 

organza bordada

de amplia campana 

hombros descubiertos

descalza

 

corona de flores

sobre la cabeza

crisantemos, lirios

rosas y lavanda

 

caminé despacio 

entre velas votivas 

y voces cantando

la marcha de Wagner

 

fija la mirada 

en mi propia mirada

al espejo dije:

 

juro serme fiel

ahora y siempre

honrarme y amarme

 

en mi luz

y oscuridad 

en la quietud

y el caos

en lo incierto 

y lo inequívoco

en lo evidente

y lo que no

en el misterio

y claridad

en lo efímero 

e inmutable

que he sido

que seré 

que soy

 

si alguien aquí se opone

puede desandar sus pasos 

 

un anillo de cuarzo 

selló en mi mano 

esta promesa

 

la noche fue fiesta

brindé con vino espumante

bailé en el jardín

hasta que el sol otorgara

nueva vida a las sombras

y abriera los botones

del jazmín estrellado


 

De miel y de nácar

son todas mis lunas.

de ámbar y azahares

todas mis mañanas.

 

Melissa Sauma

Melissa Sauma Vaca (Nació en Santa Cruz - Bolivia, en 1987) 

Explora distintas artes y realiza múltiples oficios. Entre sus favoritos están la poesía y la fotografía. 

Recibió el Premio Nacional Noveles Escritores de la Cámara del Libro de Santa Cruz, el año 2017, por su libro Luminiscencia. 

Ha publicado Luminiscencia (2017, Editorial 3600 y 2017, Editorial Llamarada Verde) y Maneras de parar el mundo (2021, El Ángel Editor y 2022, Editorial Llamarada Verde). 

Ha participado en diversos festivales y encuentros nacionales e internacionales de poesía. 

Cursó el Diplomado de Escritura Creativa de la UPSA y …

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